El peronismo, en modo «transición ordenada» con un gobierno ultra reaccionario

Las distintas figuras y funcionarios del gobierno nacional se pusieron de inmediato a disposición de Javier Milei para llevar adelante una «transición ordenada», aparentando normalidad mientras el propio Milei viene anunciando su plan de desguazamiento del país: privatizaciones masivas (en primer lugar YPF), ataque a derechos conquistados (puso en duda el pago del aguinaldo) y ajuste brutal.

Golpeado por el resultado y la frustrada experiencia del gobierno de la dupla Fernández – Fernández, el peronismo no atina ni a advertir sobre los peligros que acarrean todas estas políticas.

Alberto Fernández ya se reunió con el presidente electo en la Quinta de Olivos. Los detalles que trascendieron de la reunión son papelonezcos: lejos de cualquier formalidad, Fernández se encargó de darle consejos de gobierno a Milei e incluso le hizo una visita guiada por la residencia presidencial.

Según la información que publicaron numerosos periodistas, Fernández le indicó cómo y con quienes tiene que hablar cuando necesite negociar con el FMI o con la Casa Blanca. Incluso le dio «consejos» sobre las relaciones bilaterales con países clave como Brasil y China, a pesar de que Milei había anunciado que romperá relaciones por tratarse de países «comunistas».

Fingiendo normalidad mientras lo que se prepara es un gobierno archi reaccionario, incluso Cristina Kirchner también tuvo su reunión de «transición» con Victoria Villarruel, que será su sucesora en al vicepresidencia y en la presidencia del Senado.

De esta reunión se sabe bastante menos, apenas la calificación de «amena» que dio la propia Villarruel, quien indicó que acordaron una transición «ordenada». Peor aun, CFK le habría hecho notar que bajo su gestión la Cámara de Senadores redujo drásticamente sus gastos operativos y número de empleados ¡Es decir que incluso intentó entablar buenos vínculos señalando que ella también es capaz de llevar adelante un ajuste!

Sería gracioso sino fuera extremadamente peligroso el lugar de poder que ocupará una negacionista y apologista de la dictadura como Victoria Villarruel, asidua visitante de genocidas en la cárcel y a quien no se le conoce más carrera política que la defensa de quienes perpetraron crímenes de lesa humanidad.

Lejos de dejar algún mensaje en reivindicación a la memoria por los 30.000, a los juicios a los genocidas o de repudio al negacionismo, CFK prefirió el silencio (es decir, dejar que hable Villarruel) con tal de no generar turbulencias en el período de transición entre gobiernos.

La misma política de «gobernabilidad en la transición» está llevando a cabo todos los demás funcionarios del gobierno, incluido el Ministro de Economía Sergio Massa.

Se trata de un «hacer como que» todo va normalmente por los carriles institucionales cuando lo que está en frente es un gobierno de ultraderecha con tintes reaccionarios como no se veía desde la caída de la última dictadura militar.

Ni que hablar de los gobernadores, a quienes Milei vapulea todos los días afirmando que terminará con la coparticipación, con las transferencias del tesoro y con la obra pública (lo que implicaría una crisis financiera total en la mayoría de las provincias del país) y sin embargo también prefieren hacer silencio con tal de no estorbar la «transición ordenada». Los gobernadores de JxC incluso salieron a respaldar a Milei, adelantándose a un alineamiento rápido precisamente para que todas esas amenazas de recortes se hagan realidad sólo parcialmente.

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