Contra la demonización del pueblo palestino

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Así, algo que se dio en todos los casos de genocidios y limpiezas étnicas desde el siglo XIX en adelante es una fase previa de demonización de la victimas en el ámbito discursivo y de la propaganda.

Esto fue una de las bases, aunque no la única, que permitió que se llevaran adelante atrocidades como el Holocausto, el genocidio armenio, el genocidio de Suharto en Indonesia, el genocidio ocurrido en la última dictadura militar argentina o incluso el mismo proceso de Limpieza Étnica de Palestina iniciado en 1948.

Hoy estamos presenciando una operación mediática y de propaganda del régimen israelí y del imperialismo para demonizar al pueblo palestino y preparar la cancha para las atrocidades planificadas por el Estado sionista. Esta operación ha sido encabezada por las principales autoridades israelíes, que diseñaron un discurso que luego fue repetido por los principales medios internacionales. incluyendo aquí a importantes medios argentinos. De ese relato se hicieron eco muchos de los principales dirigentes a nivel mundial, incluyendo aquí las lamentables y vergonzosas declaraciones de nuestro presidente y de cancillería en solidaridad con el Estado racista de Israel.

La inversión entre víctimas y victimarios

Uno de los ejes centrales de la campaña mediática y de propaganda para demonizar al pueblo palestino y solidarse con Israel ha sido la inversión entre víctimas y victimarios. Así, en los principales medios internacionales se muestra a Israel cómo la pobre e inocente víctima de una violencia sin sentido ejercida por unos árabes salvajes y fanáticos que se oponen a la paz y a la democracia. De esta forma, las posteriores y desproporcionadas represalias del Estado de Israel son planteadas cómo el supuesto ejercicio de un legítimo derecho a la defensa. Este discurso es luego reutilizado por múltiples mandatarios y/o sus voceros a nivel internacional a la hora de tomar postura por los hechos ocurridos entre Israel y Palestina.

Así, por ejemplo, el portavoz del Consejo de Seguridad norteamericano afirmó: “Nunca hay ninguna justificación para el terrorismo. Apoyamos firmemente al Gobierno y al pueblo de Israel y expresamos nuestro más sentido pésame por las vidas israelíes perdidas en estos ataques”.

En términos similares, la presidenta de la Comisión Europea dijo: “Condeno inequívocamente el ataque perpetrado por los terroristas de Hamás contra Israel. Es terrorismo en su forma más despreciable. Israel tiene derecho a defenderse de ataques tan atroces”.

Aquí también podemos sumar las vergonzantes declaraciones de Alberto Fernández, quien luego de meses de mantener un perfil bajo, volvió a la escena pública para solidarizarse con Israel: “Expreso mi enérgica condena y repudio al brutal ataque terrorista perpetrado por Hamas desde la Franja de Gaza contra el Estado de Israel. Reciba el pueblo de Israel toda la solidaridad de este presidente y del pueblo argentino. Una vez más, ratificamos el compromiso de Argentina con la paz y la solución pacífica de los conflictos. He dispuesto el inmediato envío de ayuda humanitaria a Israel para acompañarlos en este difícil momento.”

Así, podrían citarse muchos más ejemplos (y serían aún más si contásemos notas televisivas, titulares de diarios, etc.). Sin embargo, en todos encontramos un mismo mensaje: se victimiza al “pobre” Israel a la par que culpabiliza de todo a los palestinos. A su vez, no se contextualizan los hechos, no se brinda ni una sola explicación de qué ha llevado a parte de la resistencia palestina a llevar a cabo dichos “atroces ataques”. Esto es así porque si se profundiza un poco en la historia y en la realidad actual que se vive entre Palestina e Israel se llega fácilmente a la conclusión de que el verdadero victimario es Israel y la víctima es la población palestina. Otro punto central de este discurso es que no se nombra a las víctimas palestinas (en su inmensa mayoría civiles), que parecieran no existir, o aun peor, que sus vidas carecieran de valor.

Para contrarrestar este discurso es necesario recordar que Israel es un Estado racista, genocida y de apartheid que se fundó con una limpieza étnica que inició en 1948 y que continúa hasta nuestros días. El Estado israelí surgió con la expulsión por medio de la violencia de cientos de miles de palestinos a quienes no se les deja volver a sus tierras aún en la actualidad.

A su vez, aún en el presente Israel mantiene una política racista. Los árabes son ciudadanos de segunda y gran parte de la población palestina se encuentra encerrada en guetos rodeados de muros, cómo la Franja de Gaza o lo que queda de Cisjordania, en donde viven en condiciones infrahumanas y con el riesgo constante de ser expulsados por colonos israelíes. Sin embargo, esta realidad es constantemente ocultada por el Estado Israelí y sus aliados.

Así, creemos conveniente citar una frase del reconocido historiador israelí, Ilhan Pappe “Después del Holocausto, ocultar crímenes contra la humanidad a gran escala se ha vuelto casi imposible. El mundo moderno en el que vivimos, en el que las comunicaciones, en especial desde el auge de los medios electrónicos, son un motor tan importante, ya no permite que catástrofes debidas a la mano del hombre permanezcan fuera del alcance de la opinión publica o sean negadas. No obstante, un crimen semejante se ha borrado prácticamente por completo de la memoria publica global: el expolio de los palestinos en 1948 por parte de Israel. Este acontecimiento, el más formativo de la historia moderna de la tierra de Palestina, ha sido negado sistemáticamente, y aún hoy sigue sin ser reconocido como un hecho histórico, por no hablar de que sea aceptado como un crimen que es necesario afrontar tanto desde un punto de vista político como moral.”

Así, la violencia de la resistencia palestina no debe descontextualizarse, es la respuesta de un pueblo oprimido y desesperado que la encuentra cómo la única salida para afrontar su situación.

Israel no es la víctima, sino el victimario que de forma violenta oprime a la población palestina, viola constantemente sus derechos humanos y luego llora cuando ésta le responde.

La deshumanización del pueblo palestino

Otro de los ejes de esta operación discursiva y de propaganda israelí es la completa deshumanización del pueblo palestino, sean o no miembros de Hamás. Israel ha llegado al extremo de compararlos con animales salvajes que no tendrían el derecho de ser tratados como seres humanos. Esta operación históricamente ha sido la previa a cometer alguna atrocidad. Así ocurrió bajo el régimen nazi, los judíos fueron deshumanizados para ser considerados como una raza infrahumana que debía ser exterminada para no pervertir a la raza aria, entre muchos otros ejemplos.

En los últimos días hemos escuchado las declaraciones públicas de diferentes referentes del estado de Israel y de diversos miembros de la comunidad internacional que van en el camino de la deshumanización de los palestinos. Así, por ejemplo, el ministro de seguridad israelí afirmó: “Sin combustible, incluso la electricidad local se cortará en unos días y los pozos de agua se detendrán en una semana. Esto es lo que le haremos a una nación de asesinos y carniceros de niños”. Similares afirmaciones fueron emitidas el general Ghassan Alian (máxima autoridad israelí en Cisjordania): “Hamas se ha convertido en ISIS y los residentes de Gaza, en lugar de estar conmocionados, están celebrando. Los humanos que actúan como bestias son tratados en consecuencia: Israel impuso un asedio completo a Gaza. No habrá electricidad ni agua. Querían el infierno, tendrán el infierno”.

A su vez, hemos visto réplicas de este discurso por parte de distintos referentes de la comunidad internacional, siendo una de las más graves la del comisario europeo de Vecindad y Ampliación, Oliver Varhelgy, quién afirmó: “La escala del terror y la brutalidad contra Israel y su pueblo es un punto de inflexión. No puede haber nada como de costumbre. Como mayor donante de los palestinos, la Comisión Europea está revisando toda su cartera de desarrollo, por un valor total de 691 millones de euros. Todos los pagos serán suspendidos inmediatamente. Todos los proyectos puestos en revisión. Todas las nuevas propuestas presupuestarias, incl. para 2023 pospuesto hasta nuevo aviso. Evaluación integral de todo el portafolio.”

Así, si esta deshumanización de los otros ha sido utilizada históricamente para justificar genocidios y diversas atrocidades, hoy no estamos ante ninguna excepción. De esta forma, con el discurso de castigar a una supuesta población de terroristas y animales salvajes que ponen en peligro la vida de seres humanos reales, el gobierno israelí apoyado por Estados Unidos y compañía busca legitimar sus planes genocidas para acabar con la población palestina por medio de los bombardeos y una política de asedio que podría condenar a la muerte o al desplazamiento forzado de las aproximadamente dos millones de personas que viven en Gaza.

No se puede igualar la violencia de ambos «bandos»

El Estado de Israel y los medios hablan de una supuesta guerra entre Palestina e Israel. Esto es falso. Por empezar, las guerras son entre ejércitos, y Palestina carece de fuerzas armadas mientras que Israel posee uno de los ejércitos más poderosos del mundo, que cuenta el apoyo de Estados Unidos y compañía. Así, es un conflicto profundamente desigual: los principales objetivos del ejército israelí es siempre la población civil palestina. Es una falsedad hablar de una guerra, las cosas hay que decirlas como son y hoy estamos ante la continuidad de una política de limpieza étnica por parte de Israel, que ha encontrado en las recientes operaciones de Hamas la excusa para profundizarla.

No es lo mismo la violencia de quién agrede que la de quien se defiende, no es lo mismo la violencia de los opresores para continuar su posición de privilegio que la violencia de los oprimidos que buscan liberarse de tal opresión. Los funcionarios y medios del imperialismo ponen el grito en el cielo ante cada caso de violencia palestina, después de años y años de silencio frente a las masacres cotidianas en manos del ejército israelí.

Aquí, el único agresor y terrorista es el Estado de Israel, que lleva años aplicando una política de limpieza étnica y apartheid contra el pueblo palestino. Ellos son quienes empujaron a la población de Gaza a apoyar la política de organizaciones islamistas como Hamás. La rebelión contra la tiranía y la opresión es un derecho inalienable de los pueblos y no puede usarse cómo la excusa para las atrocidades que el régimen israelí realiza y pretende realizar contra la población palestina.

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