Paro en Hollywood: histórica lucha de guionistas y actores en el corazón del capitalismo

En este momento, los trabajadores de Hollywood están protagonizando una de las luchas más importantes de Estados Unidos. Se cumplen más de 70 días de paro por tiempo indefinido del sindicato de guionistas, Writers Guild of America (WGA).

El pasado jueves 13 de julio, se sumó a la huelga el sindicato de actores SAG-AFTRA, uno de los más importantes de Hollywood. El reclamo es por mejoras  laborales y salariales hacia las productoras de TV, cine y empresas de streaming emblemas del capitalismo, como Netflix, Disney, Amazon Prime, HBO, nucleadas en la AMPTP (Alliance of Motion Picture and Television Producers).

Son más de 160.000 actores y 11.000 guionistas los que se encuentran de paro y en las calles de Hollywood expresando su hartazgo con pancartas denunciando a las empresas estadounidenses que utilizan las nuevas tecnologías para perjudicar a los trabajadores.

Producciones como la secuela de Gladiador, Spider-Man, Stranger Things y Euphoria tuvieron que frenar sus rodajes. El reclamo cuenta con el apoyo de diferentes celebridades de Hollywood, como Meryl Streep, Kevin Bacon, Pedro Pascal y Jennifer Lawrence. Incluso, en solidaridad con los trabajadores, Greta Gerwig y Christopher Nolan paralizaron las premieres del estreno de sus nuevas películas, Barbie y Oppenheimer.

El advenimiento de las plataformas de streaming, de gran crecimiento durante la pandemia, ha desfavorecido a los trabajadores audiovisuales. Desde entonces, las productoras se han enriquecido a costa de las duras condiciones de explotación. Por ejemplo, la realización de varios proyectos en poco tiempo, siguiendo el modelo frenético de competencia entre plataformas.

Un ejemplo claro es Disney y su “Universo Cinematográfico de Marvel”, que en cada fase muestra una cantidad exorbitante de series o películas que se estrenarán en los próximos dos o tres años[1]. El año pasado, los trabajadores de efectos visuales realizaron denuncias a Disney/Marvel debido a que la productora los hacía trabajar 64 horas semanales, los 7 días de la semana. Varios relatos de los trabajadores contaban que habían tenido ataques de llanto y ansiedad, otros tuvieron que dejar el rubro audiovisual.

El fenómeno de la precarización laboral ha hecho que los trabajadores audiovisuales tengan que soportar peores condiciones de trabajo, así como salarios a la baja por la inflación récord de 2022[2]. Una de las denuncias es que las productoras de streaming obtienen ganancias millonarias pero las regalías a los trabajadores son mínimas.  La actriz Kimiko Glenn, protagonista de la famosa serie de Netflix “Orange is the New Black”, a partir del paro realizado por SAG-AFTRA hizo público el dinero que recibió en regalías por aparecer en 45 de los 91 episodios de la serie: 20 dólares por año[3].

Otra de las denuncias que surgió de esta lucha es la utilización de la inteligencia artificial. Las productoras y plataformas de streaming se aprovechan de este fenómeno para reemplazar la fuerza de trabajo de guionistas e incluso de actores humanos para gastar menos y seguir llenándose los bolsillos de millones de dólares. Es más, las productoras se aprovechan de estas nuevas tecnologías para amedrentar a los trabajadores con despedirlos.

Fran Drescher, actriz de la icónica serie “La niñera” y presidenta de SAG-AFTRA, afirmó en su intervención anunciando el paro: “Si no nos defendemos ahora mismo, todos vamos a estar en peligro de ser reemplazados por máquinas. A las grandes empresas les importa más Wall Street que ustedes y sus familias”.

Esta gran huelga se inserta en un contexto en el que el capitalismo del siglo XXI utiliza las nuevas tecnologías para avanzar en nuevas formas de explotación. Aprovechan la falta de reglamentación en el uso de las IA y las plataformas de streaming para retribuir lo mínimo a los trabajadores que fueron parte de la creación de series y películas, que enriquecerán a los CEO de estas megaproductoras por años.

Otras multinacionales utilizan el trabajo por plataforma para minar los derechos laborales, el trabajo bajo convenio e incluso negar la figura misma del trabajador para sustituirla por la del “colaborador”. Estas megacorporaciones audiovisuales utilizan las nuevas tecnologías para socavar profesiones y acercar sus condiciones laborales, como actores y guionistas han denunciado, a los “gig workers”[4].

Solo para dar un ejemplo, en las negociaciones con SAG-AFTRA uno de los puntos en los que no se llegó a un acuerdo fue sobre la protección de la imagen de los actores. Denuncian que AMPTP pretende empezar a contratarlos esporádicamente y replicar su imagen sin consentimiento en otras producciones, cambiar diálogos, crear nuevas escenas a partir de la utilización de inteligencia artificial.

A su vez, los CEO que conforman AMPTP ya han manifestado expresamente su intransigencia en relación con los reclamos de los guionistas y actores. Según el CEO de Disney, Bob Iger, las exigencias de SAG-AFTRA y WGA son “poco realistas” alegando las dificultades que atraviesa la industria después del COVID. Es más, en trascendidos publicados por Deadline, ejecutivos de AMPTP declararon que no tenían intención de retomar las negociaciones con el sindicato de guionistas hasta pasado octubre, esperando a que el conflicto se “desangre” y que “se estire tanto que los miembros del sindicato empiecen a perder sus casas y departamentos”[5].

Es propio de este sistema que unas pocas manos amasen millonarias fortunas generadas por el trabajo de miles de trabajadores en una de las industrias audiovisuales y cinematográficas más importantes del mundo. Sin embargo, en Hollywood no había habido una huelga de tal magnitud desde el año 1960. Esta gran pelea se da en un Estados Unidos que viene atravesando distintos procesos de lucha: desde las masivas movilizaciones por el Me Too bajo el gobierno de Donald Trump hasta la rebelión antirracista del 2020. La huelga de los actores y guionistas irrumpe en la escena con un contenido de lucha que es muy profundo y que en varios sentidos se conecta con las problemáticas que plantea todo el capitalismo del siglo XXI.


[1] En la “Fase 4” del Universo Cinematográfico de Marvel se lanzaron 17 producciones audiovisuales entre el año 2021 y 2022 para la plataforma de Disney.

[2] Por supuesto, como hablamos de Estados Unidos, los números inflacionarios no se comparan con la situación argentina donde se sobrepasa la barrera interanual del 100% todos los meses. Sin embargo, en 2022, EE.UU rompió récords inflacionarios que desde hacía 40 años no se veían y que afectaron a los trabajadores de distintos sectores que vieron reducirse su poder adquisitivo: hablamos de picos del 8,5% en marzo y 9,1% en junio de inflación interanual, por ejemplo.

[3] Las regalías son una compensación adicional que reciben los trabajadores del rubro cuando una producción audiovisual se muestra en otro lado que no sea su plataforma principal. Por ejemplo, una productora streaming compra los derechos de una película que se estrenó en cines para presentarla en su cartelera. En el caso de Kimiko Glenn, que actuó en una serie original de Netflix, repercute de la misma manera.

[4] En un artículo de The Hollywood Reporter, Jane Fonda utiliza el término “gig-worker” para referirse a cómo hoy en día los trabajadores audiovisuales obtienen contratos a muy corto plazo mientras las empresas multimillonarias utilizan las nuevas tecnologías evitando pagar salarios.

[5] https://deadline.com/2023/07/writers-strike-hollywood-studios-deal-fight-wga-actors-1235434335/

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