Naufragio en Grecia: el drama migratorio a las puertas de la fortaleza europea

Artículo de Socialismo o Barbarie Francia. Traducción: Lucía Bohumin

Otra imagen escalofriante en las costas del Mediterráneo ocupa las redes sociales desde el miércoles pasado. La noche del 14 de junio, un naufragio tuvo lugar en las costas griegas: originarios de Egipto, Pakistán y Siria, alrededor de 750 personas (un centenar de niños entre ellos) intentaron sin éxito llegar a las costas italianas desde Libia, tras el naufragio de la embarcación pesquera que los transportaba.

El drama tuvo lugar ante los ojos de los guardacostas griegos y de la agencia Frontex, responsable de las fronteras de la Unión Europea. Fueron avisados del naufragio al menos 24 horas antes, y los dejaron hundirse. Las operaciones de rescate tuvieron lugar el miércoles por la mañana y un centenar de los sobrevivientes fueron enviados al puerto de Kalamata. La búsqueda continúa y el balance se anuncia espantoso: centenares de muertos y desaparecidos.

Grecia cómplice de la política asesina de la Unión Europea

Según el medio de comunicación InfoMigrants, se acusó a la Guardia Costera griega de provocar el vuelco del barco durante el remolque del buque con una cuerda. Una versión que contrasta con el comunicado oficial del Primer Ministro griego, según el cual el barco «no deseaba ser rescatado». Este argumento fue utilizado por el gobierno de Nueva Democracia de Mitsotakis para justificar la inacción de las autoridades, que decidieron dejar morir a cientos de migrantes en el Mediterráneo.

Lo cierto es que la tragedia podría haberse evitado; las autoridades griegas tienen sangre en sus manos. El acontecimiento tuvo lugar en un contexto electoral en Grecia muy inclinado a la derecha, durante el período entre las dos vueltas de las elecciones legislativas. Nueva Democracia ahora está derramando lágrimas de cocodrilo, pero el gobierno había estado haciendo campaña contra los migrantes y refugiados.

Grecia cuenta ya con un historial desfavorable de acogida e incluso de devolución ilegal de barcos. Los datos fueron un escándalo en 2020, según una encuesta realizada durante la crisis sanitaria de Covid-19. Matthieu Tardis, investigador del Centro de Migración y Ciudadanía del IFRI (Instituto Francés de Relaciones Internacionales), explica que «Las devoluciones, en el sentido jurídico del término, que afectan a los refugiados y a los solicitantes de asilo, están prohibidas en derecho internacional según la Convención de Ginebra de 1951, y también en derecho europeo según la Convención Europea de Derechos Humanos. Lo son aún más en las condiciones descritas en la encuesta del New York Times.(…) El TEDH ciertamente podría condenar a Grecia por estas prácticas de ‘push-backs’,  demostradas por el New York Times.»

Esta tragedia forma parte de una política asesina más general  de la Unión Europea que insiste en la militarización de las fronteras. Una política racista y xenófoba que es aún más peligrosa con la llegada al poder de los gobiernos de extrema derecha, como el de Meloni en Italia. De hecho, aumentan los enormes peligros para los exiliados que buscan asilo en Europa y se dan giros más racistas entre la población. Los muertos están en el mar, pero los asesinos están a la cabeza de los Estados europeos.

El boomerang migratorio de la guerra imperialista

En septiembre de 2015, el mundo enfrentó la peor crisis migratoria desde la Segunda Guerra Mundial. Miles de refugiados llegaban a las costas europeas, muchos otros no llegaron a su destino y murieron en el mar. Se crearon verdaderas rutas migratorias que atraviesan los Balcanes para llegar al Oeste. Según la Organización Internacional para las Migraciones, más de 25.000 personas han muerto o han desaparecido intentando llegar a Europa por el Mediterráneo desde 2014. En este viaje, mil y una formas de chantaje, ya que la exclusión y la opresión trazan los caminos de los migrantes.
Mientras la burguesía mundial se «protege» dando beneficios a Turquía y a Libia, actúan como verdaderos perros guardianes de la Unión Europea, negocian con la vida de cientos de personas. Aunque las instituciones europeas quieren diferenciar el estatuto de migrante (persona que busca mejores condiciones de vida) y de refugiado (puesto que su vida está en peligro), sigue siendo legítimo preguntarse qué estatuto podría darse a los cientos de miles de personas que escapan de la guerra producto del intervencionismo imperialista, la pobreza, la catástrofe climática, la discriminación contra LGBTI, finalmente: el capitalismo. La «crisis migratoria» no cae del cielo.

Macron y Darmanin atacan a los migrantes

En Francia, los discursos de odio presionan a través de las teorías delirantes de la gran sustitución. Sin embargo, estos discursos constituyen una razón por la que Francia tiene dificultades para cumplir sus cuotas y sigue siendo uno de los países de la Unión Europea más reticentes con respecto a la concesión del derecho de asilo. Basta con ver los datos a la baja en 2021, según el INSEE los Países Bajos y Austria tienen las tasas de admisión en primera instancia más elevadas (respectivamente 73,1% y 64,5%) mientras que Francia acepta 24,7% de los solicitantes de asilo, sea la tasa más baja de todos los grandes países de la Unión Europea.

En este contexto, la ley Darmanin constituye una ofensiva del gobierno que propone reforzar el control sobre la población y sobre estos ingresos. Se pudo escuchar la desgracia de Bruno Le Maire de ver a los trabajadores en Francia enviar dinero a sus familias agitando el discurso del fraude fiscal. Por el contrario, los ricos no han hecho más que ver aumentar de manera asombrosa sus beneficios. A pesar de que el gobierno quiere enterrar las ollas en el fondo Marianne, se mantiene a la vista de todos por lo que está pasando el verdadero fraude.

En cambio, el gobierno quiere inmigrantes que vayan a trabajar por salarios de miseria, sin una jubilación digna, sin poder beneficiarse de los servicios públicos, sin vacaciones. Quieren gravarnos de por vida con renovaciones de permisos de residencia y gastos burocráticos, gastos de abogados y largos períodos de espera institucional mentalmente agotadora. Mientras, los trabajadores migrantes mantienen a este país en pie. Se pudo ver durante la crisis sanitaria. La fuerza de trabajo migrante siempre está en primera línea, incluso mal pagado y maltratado.

¡Abajo la Europa fortaleza! ¡Por la libertad de circulación y de instalación!

Los migrantes se organizan en sus espacios de trabajo y para su regularización. Participan en espacios de lucha auto-organizados y manifestaciones en la calle contra los avances antipopulares del gobierno. Aportan su grano de arena para una cultura de lucha y solidaridad sin fronteras con los trabajadores franceses y del mundo entero.

El día después de la tragedia en Grecia, en Atenas y Tesalónica, la segunda ciudad más grande de Grecia, miles de personas salieron a las calles con lemas como «El gobierno y la Unión Europea matan» y «No a la Europa como fortaleza. Solidaridad con los refugiados». Añadimos «Apertura inmediata de las fronteras, para la libertad de circulación y de instalación».

¡Abajo la fortaleza Europea!

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